Aun en medio de un escenario muy desafiante y poco común, la mayor de las Antillas persiste en el papel decisivo de atraer capital foráneo para el desarrollo. Pese a que las fuentes especializadas pronostican una caída superior al 40 por ciento en los flujos inversionistas a nivel global, y mientras el recrudecimiento del bloqueo estadounidense se ensaña con la nación caribeña para imprimirle una imagen desfavorable, los empeños en esa esfera se redoblan.

Se ha creado una conciencia en la mayor parte de los sectores y en una gran cantidad de grupos empresariales, de que esta fuente no es una opción más, sino una prioridad, lo cual se percibe en cómo esas entidades se involucran o tratan de implicarse en la creación o el diseño de proyectos de este tipo, de manera que la cartera de oportunidades ha crecido hasta alcanzar más de 500 proyectos en la actualidad, y en la que están representados prácticamente todos los sectores de la economía.

Cifras

Entre 2017 y 2018 se aprobaron negocios por montos de inversión superiores a los dos mil millones de dólares anuales y, aunque en 2019 no se llegó a estas cifras, los números sí rondaron los 1 800 millones de dólares, ahondó Jorge.

Durante 2020, agregó, se autorizaron casi 30 negocios y los valores de inversión implicados sobrepasan los dos mil millones de dólares.

Si se considera el contexto, declaró, habría que decir que este es un resultado satisfactorio, mas si se tienen en cuenta las potencialidades y necesidades del país, aun estamos insatisfechos.

Prioridades

Actualmente existen dos prioridades para todo lo que se haga con inversión extranjera, y la primera de ellas es que los proyectos deben contribuir al incremento de las exportaciones y a la sustitución efectiva de importaciones, porque no basta con decir que se está aportando un componente que hoy se trae del exterior, para hacer efectiva esta ambición habría que obtener resultados que satisfagan la demanda nacional, de manera que no se requiera esa erogación en la cadena productiva.

Sectores estratégicos en este momento:

La generación de electricidad de fuentes renovables de energía, con su respectiva contribución a los compromisos medioambientales cubanos, y de la soberanía energética.

La producción de alimentos, ya que el Estado dedica considerables sumas de divisas cada año a la adquisición de abastecimientos.

Desafíos

Parte de lo que queda por hacer es seguir adecuando el entorno institucional, la forma en que se trabaja, y continuar generando facilidades, no solo desde el punto de vista legal, sino también en la propia operatoria de entes como la Ventanilla Única de Inversión Extranjera, para que acompañen a los inversionistas en sus proyectos.

Es de vital importancia proporcionar la autonomía financiera a la inversión, una de las limitaciones que se han presentado en los últimos tiempos relacionadas con la liquidez en el país.

Ha sido difícil que las entidades puedan manejar libremente las divisas de las cuales disponen, y uno de los principios que se establecen en la estrategia económica y social es proporcionar los mecanismos para que consigan mayor autonomía financiera, lo que favorecerá su desempeño.

Existen insatisfacciones, como las entidades empleadoras, por lo que se debe insistir en que estas instituciones cumplan la función para la que han sido diseñadas, que es apoyar al inversionista en el reclutamiento y la superación de la fuerza de trabajo, y que no se consideren un obstáculo que encarece y dificulta.

Está reconocido en la Constitución de la República de Cuba que los territorios son las estructuras donde tiene que desarrollarse la vida económica de la nación y se aspira a poner en manos de los Gobiernos provinciales la incorporación de la inversión extranjera como una fuente para el avance y la solución de las prioridades locales.

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